viernes, 18 de diciembre de 2009

Mensaje

Hoy Mima me ha escrito un mensaje, me preguntaba si seguía enfadado con ella. No le voy a contestar, pero en cambio sí estoy haciendo algo. Me he dirijido al estudio donde tengo el ordenador y algunos libros, he aferrado el teclado y con mano firme dádole la vuelta, violentamente he comenzado a agitarlo sobre la mesa, intentando dar rienda suelta a mi rabia y con los ojos comprimidos, imagino que el aire a mi alrededor ha comenzado a girar creando espacios vacios y rellenandolos de nuevo una y otra vez. En el interior del aparato toda la basura acumulada durante años se ha visto por primera vez removida, como en mi mente se removía la basura, para ir escapando de aquella miserable existencia al limpio tacto del escritorio. Viendo satisfecha mi rabia, y calculando como sufiecientes las sustancias psicotrópicas que había esparcidas sobre la madera, he aparatado a un lado el injustificado objeto de mi rabia para desechar a un lado pelos, pelusas, migas de pan y restos de insectos(probablemente no todos) dejando así el poco jachís y marihuana y bastante tabaco que ahí tenía enterrado. Con todo esto y algo de un cigarro he liado un porro, que ahora fumo y sabe a rayos, por cierto. Sin embargo, me doy cuenta, no estoy enfadado, no estoy ni triste, me siento como si hubiera vivido el verano del amor para luego caer estrepitosamente, rodeado de sexo, cannabis, setas y demás cosas que este pobre cuerpo mío ha ingerido algremente, y así, frenar en seco, contra un suelo de marmol con cierta vegetación surgiendo de él y con las piernas torcidas erguirme un poco y mirar a mi alrededor, despues de tanto sin ver nada, y entender que el muchacho que era hace unos años se había sacrificado para que yo naciera. Me pregunto en la distancia "Jesús, que coño hemos hecho estos años?"

No lo se, no estoy ni triste ni conteto,
tengo el corazón aún en un puño,
pero no sé como me siento.

Con esta mierda de versos que pone la guinda al vómito, fumando un porro que ya ni apetece, salgo del cuarto, busco en el móbil a una amiga y le escribo un mensaje que hace tiempo debía haberle escrito. Pero esa amiga no es Mima.

jueves, 22 de octubre de 2009

Sin titulo(Π)

Caminaba por la calle, antes de llegar a casa y crear el blog, mirando, completamente encorvado, a mi espalda, mi sombra tras de mi culo. Como si algo extraño viera, intentando descifrar algún gesto siniestro en su fluir.

Venía pensando, antes de centrarme en mi doble oscuro, en que me estoy distanciando mucho de la realidad. Paulatinamete la voy viendo como a través de un cristal, pero de uno blindado. Sólo recojo ya uno o dos recuerdos de cada día, si el día ha sido provechoso. Recojo un fragmento del rato que pasé hablando contigo, o el instante en que Raúl me hablo mal tal día... Y os veo transitar, a uno tras otro intentando sacarme de este remolino oscuro y terrible. Y así me siento caer; mientras el resto permanecen con los pies en la tierra, firmes, yo siento reblandecerse el pavimento, y voy rodando, viendo pasar mi vida de forma fugaz. Antes gritaba, lloraba, buscaba un por qué, pero ahora creo que no hay un por qué, ni tampoco hay un por qué llorar, creo que no queda un yo, y por eso no importa nada.

Hoy he pensado que quizás estuviera bien tener un blog, algún lugar íntimo, dificil de descubrir, donde dejar estos pensamientos; o puede que sea un desesperado intento por aferrarme a algo creativo y bello. Lo cierto, no importa, esto es sólo un clavo, un lugar entre el basto amasijo informativo, donde mentir, sentir, llorar, no importe.